lunes, 11 de julio de 2011

Comportamiento agresivo

Comportamiento agresivo en los niños



Hay niños que muestran comportamientos en determinadas situaciones más o menos perjudiciales para él o para los demás. Este tipo de comportamientos dificultan el desarrollo de unas interacciones sociales adecuadas.


Hemos de tener en cuenta que, aunque existan ciertos factores biológicos que influyan en la posibilidad o no de manifestar unos niveles de actividad altos, el contexto sociocultural y en general, el ambiente donde se desenvuelve el niño va a determinar que aprenda una gran cantidad de comportamientos agresivos. Los diferentes comportamientos agresivos son, fundamentalmente, aprendidos.


Vivimos en una sociedad donde, desgraciadamente, la violencia física y verbal es utilizada de forma generalizada para la obtención de los intereses personales, culturales, políticos, religiosos, etc...Por tanto la conducta agresiva es recompensada en multitud de ocasiones, y los niños no se ven libres de su influencia.


Los niños aprenden comportamientos agresivos básicamente de dos formas, mediante la imitación de modelos (modelado) y mediante la obtención de recompensas sociales y materiales después de llevar a cabo una conducta agresiva (moldeamiento). Ellos aprenden desde muy pronto a ser valorados socialmente por otros niños, sus hermanos, incluso sus padres, por pegar más fuerte, insultar a quien le molesta de alguna forma, o agredir para obtener lo que desea. Si además, el niño con este tipo de comportamiento obtiene lo que desea, el comportamiento agresivo se ve mucho más reforzado.


Por ejemplo, cuando un niño desea un juguete de un compañero y lo consigue pegándole o quitándoselo a otro niño, la obtención de este juguete está reforzando la conducta agresiva. El niño aprende que agrediendo consigue lo que quiere del resto de las personas.


Pero hemos dicho que mediante la imitación el niño también aprende a comportarse de forma agresiva. En nuestra sociedad el niño encuentra gran cantidad de modelos de comportamiento agresivo, tanto en los medios de comunicación (sobre todo la televisión), como el que emplean los diferentes adultos que rodean al niño.


Nosotros, como educadores, debemos ser adecuados modelos. Si, por ejemplo, cuando Juan pega a Susana para que le de un cuento que está leyendo y nos acercamos gritándole a Juan y le quitamos de un tirón el cuento diciendo "ya estoy harta de tí" o "la próxima vez te vas a enterar", los niños observan que gritando y quitando las cosas se consigue lo que se desea. De esta forma no vamos a conseguir que Juan deje de intentar conseguir lo que quiere de forma agresiva sino al contrario, estaremos reforzando aún más este tipo de comportamiento. Tendremos que actuar, por una parte, evitando que se produzcan estos comportamientos, o retirando las consecuencias agradables que siguen a este tipo de conducta agresiva y, evitando ser modelos agresivos para el niño.


Por ejemplo, en el caso anterior tendremos que prevenir que Juan consiga el cuento de esa forma: sino podemos prevenir, podemos acercarnos sin mostrar ningún tipo de agresividad, retirarle el juguete y explicarle de forma sencilla que "las cosas se piden así" dándole modelo de como hacerlo y pidiéndole que se lo devuelva a Marta.


Si al mismo tiempo le decimos una forma adecuada de pedirlo, por ejemplo, diciéndole "pídeselo por favor, y verás como te lo da" le estaremos enseñando formas adecuadas y no agresivas de obtener las cosas y, estaremos, al mismo tiempo, siendo modelos

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