martes, 17 de mayo de 2011

¿Qué hacemos ante…? El niño desobediente


¿Qué hacemos ante…? El niño desobediente

El caso Guillermo es un niño inteligente y alegre. Disfruta mucho cuando sus padres le llevan a jugar al parque. En casa, es un niño cariñoso y activo pero le cuesta mucho obedecer. Nunca hace caso a su madre cuando le pide que ordene su habitación o recoja los juguetes del salón. Parece que Guillermo no escucha hasta que no se lo repiten cinco veces y a gritos. Al final, es su madre la que arregla su cuarto y ordena sus cosas.
En el colegio, la maestra de Guillermo se encuentra poco satisfecha con su comportamiento. No suele respetar las normas de clase y desobedece con frecuencia sus instrucciones. Cuando no le gusta mucho una actividad, la intenta hacer rápido sin prestar atención o se pone a dibujar. Su maestra le regaña y le hace repetir la tarea pero Guillermo continua dibujando o entrega, otra vez, la ficha mal hecha.
En cambio, cuando le interesa el tema que se trabaja en clase su comportamiento varía completamente. Se muestra participativo y hace cuidadosamente todas las actividades.
La maestra de Guillermo está cansada de llamarle la atención por las mismas cosas y que su alumno siga sin hacer ningún caso.
Últimamente, no presta ningún interés a Guillermo cuando desobedece y no le insiste para que repita las actividades.

¿Qué podemos hacer?

En este caso es fundamental mantener una buena colaboración con los padres de Guillermo. Nuestro alumno tiene que aprender que en casa y en el colegio existen unas normas y hay que respetarlas.
Debemos conservar la calma y no gritarle cuando desobedezca, si no sólo conseguiremos que haga sus tareas cuando nos enfademos.
Es importante que las instrucciones que le demos a Guillermo sean claras y concretas, así como ajustadas a sus posibilidades.
Si Guillermo nos obedece a la primera le mostraremos nuestra alegría por su comportamiento. Cuando no nos haga caso le volveremos a repetir la instrucción, si también nos ignora no le prestaremos atención. Después de diez minutos le pediremos otra vez lo mismo, siempre manteniendo una actitud tranquila.
Guillermo tiene que cumplir con sus obligaciones, no podemos permitir que consiga su propósito de no ordenar la habitación o no realizar la tarea.
Sería conveniente que al proponer una actividad en clase prestemos atención a la motivación de los alumnos. Si logramos que Guillermo se interese por el tema colaborará con nosotros en clase.

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