miércoles, 19 de octubre de 2011

Niños con dislexia


por Bernabé Tierno

Todos los especialistas en el tema, de forma unánime, definen la dislexia como «la dificultad en el aprendizaje de la lectura y de la escritura, a pesar de contar con un desarrollo normal».

Desde una óptica escolar, se podrá definir como «la dificultad que presentan determinados alumnos, normalmente escolarizados, sin perturbaciones sensoriales aparentes y con una inteligencia media o superior, a la hora de aprender a leer y a escribir o en el intento de dominar ambas técnicas. Esta dificultad produce un retraso escolar en el alumno que se manifiesta, sobre todo, en el área lingüística».

Las dislexias son trastornos que se revelan en los procesos de identificación, reproducción y comprensión de los escritos. Estas dislexias se detectan a través de la lectura oral y del dictado pues observaremos que el niño se muestra incapaz de reconocer palabras, sílabas o letras (dislogías) y no logra reproducirlas por escrito o verbalmente (disgrafías y dislalias).

En el dictado se detectan fácilmente porque los errores ortográficos están bien definidos. También se puede detectar con facilidad al observar omisiones de letras o incluso palabras completas.

Diferentes clases

Las dislexias se clasifican en varios tipos: de dicción (seseo, ceceo,...) de ritmo (tartamudeo), de articulación (centrales, periféricas y funcionales), de fonación y de interpretación. Son los especialistas en los problemas del lenguaje quienes deben hacer el diagnóstico adecuado.

Nosotros nos ocuparemos de las dislexias de articulación llamadas funcionales, que son de cuatro clases:

Por sustitución, es decir, el cambiar una letra por otra como decir, «ahoda» por «ahora» (d por r).

Transposición: La letra salta de lugar como «Grabiel por Gabriel», «cocholate por chocolate»...

Omisión: Se elimina una letra (ejemplo: mare por madre).

Inserción: Se añade una letra intrusa (corredo por correo, bacalado en lugar de bacalao).

Distorsión: Se produce una confusión y falta de claridad que dificulta la comprensión y entendimiento del habla.

Síntomas evidentes

Para que padres y profesores puedan detectar una dislexia y poner remedio a este trastorno acudiendo lo antes posible al especialista, describimos a continuación los síntomas más comunes.

La lectura se caracteriza por la falta de ritmo, por la lentitud, por la respiración sincrónica, por la no comprensión de lo leído, el unir las palabras al azar y no marcar la puntuación, y el equivocarse pasando de una línea a otra y a veces seguir leyendo como si tal cosa. También por la confusión de letras de configuración análoga, entre las vocales: la a con la o. Entre las consonantes la p y la b, la d y la p, la p y la q, y la g y la p. También hay confusión entre vocales y consonantes como la u y la n. El niño no distingue bien unas formas de otras ni la diferencia según su disposición en el espacio.

Se dan asimismo omisiones de letras finales de palabras.

En las sílabas tienen lugar las inversiones dentro de una misma palabra, como «gato por toga», y también en las letras que forman la sílaba, como «toro por otro».

Las mismas alteraciones se encuentran en las palabras completas, sustituyendo una palabra por otra parecida.

Causas principales

Como vemos, el niño disléxico muestra una lectura alterada, plagada de confusiones, omisiones e inversiones.

Las teorías sobre la dislexia son muy diversas, y por tanto se formulan otras tantas hipótesis sobre las causas. Enumero a continuación las más importantes:

1. Neurológicas, es decir, por disfunción cerebral mínima. Hay daño o alteración en alguna zona del tejido nervioso cerebral.

2. Emotivas, por inadaptación familiar, escolar o social del alumno.

3. Asociativas, por la incapacidad para asociar el estímulo visual (grafía) con su correspondiente (fonema) y también con su equivalente semántico.

4. Socioculturales, por trastornos de la personalidad.

5. Metodológicas, por métodos inadecuados para enseñar a leer y escribir.

6. Auditivas, por mala discriminación de los fonemas.

7. Cognoscitivas, porque el disléxico tiene dificultades en comprender y discriminar los conocimientos imprescindibles en el aprendizaje lector: fonemas, grafías, palabras...

Diagnóstico y tratamiento

Todo niño disléxico ha de ser tratado por especialista, como ya se ha dicho. El será quien llegue hasta las causas y valore los síntomas y propio tiempo realice un doble diagnóstico: preventivo y curativo.

El diagnóstico preventivo tiene una edad óptima entre los cuatro y los cinco años, tratando de averiguar el grado de madurez del niño en las habilidades relacionadas con la lectura y la escritura aprendizaje formal.

El diagnóstico curativo se realiza una vez que el niño ya ha comenzado el aprendizaje formal de lectura y de la escritura. Tendría lugar hacia los seis años.

Antes de iniciar la reeducación del fundamental que el diagnóstico curativo contemple estos tres aspectos:

1. Exploración y análisis del trabajo escolar alumno en la lectura, la escritura, la expresión y también la comprensión.

2. Análisis del grado de inteligencia y aptitud específicas, observando la capacidad para integrar series, para orientarse en el espacio y en el tiempo, percepción y discriminación visual y auditiva, etc.

3. Tipo de personalidad del alumno: inseguro, tímido, nervioso, mal integrado en el grupo, etc.

Estos tres aspectos se han de tratar y relacionar a un mismo tiempo para llevar a cabo la reeducación del disléxico. El programa reeducador ha de comprender: unos objetivos generales que abarcarían todo el curso. La capacidad para percibir y discriminar diversos tipos de grafías podría ser un objetivo general.

Los objetivos concretos serán semanales o quincenales. Uno de ellos podrá ser, pongamos por caso, realizar ejercicios para distinguir la g de la p.

Las actividades específicas serían las que de manera directa ayudarían a lograr ese objetivo de entre toda una serie de grafías parecidas, como la b, p, q, g, d... y rodear con un círculo todas las g y enmarcar en un cuadro todas las p.

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